Jabones artesanos
Los jabones artesanos son de mejor calidad y más beneficiosos para la piel que los jabones comerciales debido a que a diferencia de los industriales:
Conservan la glicerina natural ayudando a mantener la piel hidratada.
Son más suaves, no llevan químicos adicionales y no producen reacciones de irritación ni cualquier [...]
Los jabones artesanos son de mejor calidad y más beneficiosos para la piel que los jabones comerciales debido a que a diferencia de los industriales:
Conservan la glicerina natural ayudando a mantener la piel hidratada.
Son más suaves, no llevan químicos adicionales y no producen reacciones de irritación ni cualquier otro tipo de problema cutáneo.
Las materias primas no son aisladas y se usan íntegramente en su fabricación, dejando que las sustancias insaponificables de los aceites formen parte del producto final.
Contienen aceites beneficiosos que ayudan a nutrir la piel. Garantizan el uso de materias primas naturales y de primera calidad como aceites vegetales, hierbas, aceites esenciales.
Por todo ello, los jabones artesanos son ideales para las pieles con problemas como la dermatitis atópica, psoriasis, alergias, etc. y para una completa hidratación y nutrición de las pieles normales.
Un poco de historia
Se cuenta que fueron los romanos los que descubrieron la saponificación a partir de los restos de cenizas y sacrificios animales. Que lavando en las aguas río abajo las ropas quedaban más limpias. Eso es lo que cuentan los italianos. Los franceses por su parte, cuentan que fueron sus druidas, a partir de grasa de carnero y cenizas, los que creaban un ungüento a fin de teñir sus cabellos, que este tenía propiedades detersivas y derivó en el jabón. Pero ya mucho antes se utilizaban álcalis naturales como el natrón o la potasa procedente de cenizas con fines de blanqueo y tratamiento de tejidos. Se supone que fueron los fenicios los que difundieron la utilización de esos productos alcalinos antecesores del jabón.
Fuera como fuere, las primeras noticias que tenemos de la elaboración del jabón tal y como lo conocemos proceden de los árabes que lo introducen en Europa a través de al-andalus. Dicen que la primera gran industria jabonera la implantaron los árabes a finales del siglo XI en Sevilla, en la calle Castilla. Denominaban a estas fábricas almonas. Más tarde los cristianos extendieron la buena costumbre de lavarse, muy rentable por otra parte, a otros países, instaurándose en Marsella (Francia) y Génova (Italia). En algunos reinos, como en el castellano, era patrimonio del Rey la producción de jabón y todo el que lo quería fabricar, utilizar, transportar o vender le pagaba impuestos por ello.
En Galicia hasta hace 50 años las mujeres aún acudían a los lavaderos comunes que había en las aldeas. Para lavar se usaba un jabón que desde tiempos ancestrales se hacía en casa de modo artesanal.
Normalmente se hacía en otoño, cuando las olas con grasas de animales sobrantes han de vaciarse para estar preparadas para los nuevos chicharrones. También es bueno hacerlo en otoño por la bajada de las temperaturas, es más rápido en enfriar.
El jabón se obtiene mediante un proceso de saponificación, reacción que produce un álcali sobre una grasa convirtiéndola en un producto que tiene la propiedad de emulsionar las grasas y los aceites, haciendo que se disuelvan en agua sustancias insolubles
La fabricación de jabón es muy similar a la preparación de una mayonesa, donde es esencial guardar unas proporciones adecuadas y mezclar los ingredientes perfectamente a un ritmo constante, si no corremos el riesgo que al igual que la mayonesa pueda “cortarse”.
La receta de nuestras abuelas consistía en mezclar grasa normalmente animal, sosa caustica, agua, talco, algún tipo de detergente o alguna esencia.
Debemos ser muy precisos con las cantidades, especialmente la de sosa que varía dependiendo de los aceites o grasas utilizadas. Una vez hecho debe transcurrir aproximadamente un mes hasta que está listo para utilizar.
Actualmente en nuestros jabones artesanos se utilizan multitud de ingredientes naturales, así como todo tipo de aceites y esencias que dan al jabón distintas propiedades.
Te dejamos una receta muy básica de jabón de oliva.
Ingredientes
40 gr de sosa cáustica
250 ml de agua
250 ml de aceite de oliva
40 ml de miel
Preparación
En un recipiente metálico (pero no de aluminio) mezcla el agua con la sosa cáustica, moviéndose hasta que se disuelva la sosa. Debes mantener caliente la mezcla para que no se ponga dura.En otro recipiente mezcla la miel y el aceite de olivahasta que se incorporen bien.Mezcla el contenido de los dos recipientes, removiendo hasta que tengas una preparación pastosa y fluida.Vierte el contenido del recipiente en moldes plásticos y deja que endurezca por 3 o 4 días. Luego corta el jabón en la forma que
Alfarería de Buño
En el corazón de las verdes tierras de Bergantiños, cantadas por Pondal y pintadas por Sotomayor, está la parroquia de “oleiros” o alfareros de Buño
Buño es un ancestral pueblo alfarero perteneciente al ayuntamiento de Malpica en plena costa da Morte (Costa de la muerte).
Los orígenes de este pueblo [...]
En el corazón de las verdes tierras de Bergantiños, cantadas por Pondal y pintadas por Sotomayor, está la parroquia de “oleiros” o alfareros de Buño Continue reading »
Buño es un ancestral pueblo alfarero perteneciente al ayuntamiento de Malpica en plena costa da Morte (Costa de la muerte).
Los orígenes de este pueblo alfarero se pierden en la noche de los tiempos. Quizás desde el Neolítico. Época en la que el hombre empieza a utilizar los utensilios de barro cocido. A domesticar los animales y a practicar la agricultura, Desde la época de los celtas las cuncas (especie de tazas típicas de Galicia donde se bebe el vino, o se toma el caldo gallego, estas de mayor tamaño), las tarteras, jarras, botijos etc. han sabido conservar sus formas simples de indudable belleza, Los fenicios buscadores de estaño en sus cercanias, y mas tarde los romanos, suevos y visigodos han sido pueblos que han infuido en el buen hacer de este gran pueblo alfarero.
Silvereira
Silvereira ha definido en este período un estilo propio y reconocible, dentro de la variedad formal de
sus colecciones, con piezas que oscilan entre lo casual y lo elegante. La comunicación de la marca
está centrada en los materiales buscando siempre diseños sencillos y armoniosos.
Desenvuelve una intensa actividad comercial, con asistencia [...]
Silvereira ha definido en este período un estilo propio y reconocible, dentro de la variedad formal de
sus colecciones, con piezas que oscilan entre lo casual y lo elegante. La comunicación de la marca Continue reading »
está centrada en los materiales buscando siempre diseños sencillos y armoniosos.
Desenvuelve una intensa actividad comercial, con asistencia a numerosas ferias tanto locales como
internacionales, dentro de espacios colectivos o con stands de la propia marca.
En las últimas colecciones podemos ver un trasfondo de elegancia y sofisticación. Son piezas
tradicionales/clásicas en la base formal, pero actuales en la resolución y en la combinación de materiales.
Porco celta, conoce un poco más nuestra raza atóctona
El porco celta empezó a desaparecer hacia los años cincuenta. Hasta entonces, ocupó un lugar destacado en los establos de Galicia, pero eso no impidió que se convirtiera en una especie en peligro de extinción. Hoy en día, comienza a ser considerado un referente gastronómico de primer orden por la calidad y
El porco celta empezó a desaparecer hacia los años cincuenta. Hasta entonces, ocupó un lugar destacado en los establos de Galicia, pero eso no impidió que se convirtiera en una especie en peligro de extinción. Hoy en día, comienza a ser considerado un referente gastronómico de primer orden por la calidad y
el sabor de su carne y de sus productos derivados. La Universidad de Vigo, en el Campus de Ourense, trabaja en un proyecto de investigación para establecer las bases científicas que permitan mejorar la productividad del cerdo de raza celta.
La raza “Porco Celta” se caracteriza por ser animales muy largos, altos, con cabeza muy grande y orejas muy largas que les tapan los ojos. Suelen tardar mucho en crecer y les gusta mucho andar. Los animales se alimentan de recursos de temporada como castañas o bortes verdes de los montes gallegos. La carne tiene gran cantidad de grasa y es de mucha calidad para la elaboración de embutidos y jamones.
Las cualidades de la carne de porco celta son diferentes a las del cerdo tradicional. Su producción se cuida más, lo que repercute en el precio final (más caro) y los lechones crecen con mayor lentitud, en comparación con otras razas. Además, se destetan a los 40 días, mientras que en las granjas industriales lo suelen hacer a los 21, tienen menos cantidad de lomo que sus competidores y para curar un jamón hacen falta, como mínimo, dos años.
Historia y origen de la raza

El género originario de todos los porcinos es el Sus, con los tres troncos prehistóricos siguientes:
Sus scrofa (jabalí europeo)
Sus mediterráneo (jabalí mediterráneo)
Sus vittatus (cerdo asiático)
El tronco Celta procedería del cruce Sus scrofa ferus con el subgénero Striatosus, que se extendió por distintos países de Europa, como Francia, Bélgica, Dinamarca, Rusia, Suecia, Noruega , Alemania, Austria, Hungría, Suiza y Portugal, dando lugar a distintas agrupaciones célticas, algunas de ellas hoy extinguidas. En España se han descrito varios derivados célticos, además del Cerdo Celta, como el Navarro Baztanés, Catalán, de Vich, Molinés, de Guadalajara, Alistano, de Zamora, Lermeño, de Burgos y el tipo más unificado, llamado Chato Victoriano.
Área de dispersión
El Porco Celta, representante del tronco Céltico puro, es la única raza porcina originaria de Galicia. Era la más importante en nuestro país hasta comienzos de este siglo, sufriendo a partir de entonces una continua reducción censal y un abandono de la costumbre del pastoreo porcino. Todo esto fue ocasionado por la despoblación del rural, que trajo consigo la falta de mano de obra y el abandono de las tierras, y por la importación de razas foráneas para intensificar los sistemas productivos e incrementar los rendimientos de las explotaciones.
En el año 1951 sólo un 14% del total era de raza celta, para llegar posteriormente a la casi desaparición, incluso llegó a ser descatalogada en los años ochenta (Ministerio de Agricultura). En la actualidad está incluida en el Catálogo Oficial de Razas de Ganado de España como raza autóctona española de protección especial o en peligro de extinción, recogida en el Real decreto 1.682/1997, del 7 de noviembre.
Actualmente, existen ejemplares de la raza en toda Galicia, aunque se concentran principalmente en la provincia de Ourense, en el sur de Lugo y en el centro y noroeste de A Coruña.
Orientación productiva
Son animales rústicos, ágiles, con buena aptitud para la marcha por su fuerte aparato locomotor, que le permite recorrer grandes distancias en el pastoreo, como se hacía antiguamente con esta raza en Galicia.
Su gran rusticidad le permite una perfecta adaptación a los bosques autóctonos gallegos, donde pastorea y aprovecha los recursos naturales estacionales como castañas y bellotas.
Todo esto hace que sean animales con grandes posibilidades para su explotación en régimen extensivo-semiextensivo, de los que se obtienen productos de alta calidad y que ayudan al mantenimiento y control de la biomasa vegetal, además de embellecer el entorno paisajístico.
Sistemas de explotación
Es un animal de sistema óseo y muscular muy desarrollado, sobre todo el tercio anterior, con cabeza fuerte, larga y carnosa; miembros alargados, que le confieren al jamón una forma de “violín”, dorso arqueado, de gran longitud, que alcanza en ocasiones el metro y medio, grupa derribada, piel gruesa poblada de cerdas y rabo largo. La longitud de la columna vertebral le confiere el bamboleo característico en su andar, lo que dio lugar a nombres populares como “porco do lombo de anguía (cerdo del lomo de anguila)”.
Dentro de esta raza se diferencian tres variedades, de acuerdo a su localización y a la ausencia o presencia de pigmentaciones: santiaguesa, barcina y carballina.
Las hembras de Porco Celta se comienzan a cubrir a los 7-8 meses de edad y, tras una gestación de 114 días, suelen parir entre 12 y 14 lechones, que logran criar fácilmente porque poseen unas buenas cualidades maternales y un número suficiente de tetillas útiles para alimentar todos los lechones.
Junto a la genética, el sexo y la edad de sacrificio del animal, uno de los factores más influyentes en su calidad organoléptica es el tipo de alimentación. Las antiguas explotaciones se basaban en una dieta compuesta a partir de lo que encontraba el propio animal cuando pastaba por los caminos y por el monte. Esta alimentación se completaba, en su mayoría, con productos de la huerta: coles, patatas, nabos, remolacha y, en épocas otoñales previas a las matanzas, se les daba un acabado en los “soutos” (bosque de castaños) o “carballeiras” (bosques de robles), donde sólo ingerían pasto, setas, castañas y bellotas.
Disfruta de la selección de productos de nuestro porco celta en http://degaliciaonline.com/es/34-carnes-y-embutidos Te esperamos.
Orejas de Carnaval
En CARNAVALES, en nuestra tierra “ENTROIDO” y como en Galicia otra cosa no habrá, pero de comer nunca falta… después del tradicional cocido, el postré más habitual para estos días: “Las Orejas”
Aquí os dejo una receta más, para mí la mejor, la que hace mi madre.
En CARNAVALES, en nuestra tierra “ENTROIDO” y como en Galicia otra cosa no habrá, pero de comer nunca falta… después del tradicional cocido, el postré más habitual para estos días: “Las Orejas” Continue reading »
Aquí os dejo una receta más, para mí la mejor, la que hace mi madre.
Bienvenida
Hoy empezamos nuestro discurrir por este medio online/virtual con toda la ilusión de ofrecerte lo mejor de nuestra tierra gallega.
Hoy empezamos nuestro discurrir por este medio online/virtual con toda la ilusión de ofrecerte lo mejor de nuestra tierra gallega.
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